Quiénes somos

Las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción (HFIC), somos un instituto religioso de derecho pontificio que sigue las huellas de Cristo pobre y humilde, animado por el espíritu de San Francisco de Asís. Buscamos vivir el Evangelio con humildad, pobreza, fraternidad y entrega apostólica.

Nuestra vocación nace del deseo de servir a Dios y a la Iglesia allí donde más se necesita esperanza, acompañamiento y testimonio cristiano. Como Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, vivimos en comunidad, cultivamos la oración y nos entregamos al servicio educativo, pastoral y social, respondiendo con alegría a los desafíos de nuestro tiempo.

Nuestra presencia en Centroamérica es expresión de esta misión compartida, que busca transformar la realidad a través del amor, la fe y la cercanía fraterna. Nuestra Provincia, bajo el patrocinio de Nuestra Señora de la Paz, agrupa las fraternidades y apostolados en El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Nuestra filosofía

Misión
Visión
Valores
Principios

Reparar la viña del Señor, edificando su Iglesia con amor seráfico y mariano, conservando, sosteniendo y difundiendo los valores de la vida consagrada en oración, sacrificio y acción apostólica, practicando las obras de misericordia en seguimiento a Cristo pobre y humilde.

Fortalecer la identidad Y el nivel de calidad educativa de nuestras instituciones, al actualizar, implementar y completar los elementos pedagógica de nuestro modelo educativo HFIC, ampliando el uso la tecnología, consolidar el liderazgo de las hermanas con la participación comprometida de los laicos, desarrollando estrategias que garanticen la perseverancia de los estudiantes y afiancen en ellos los valores HFIC.

  1. Misericordia: Es una manifestación del amor evangélico y la disposición ante las necesidades del que sufre, se manifiesta en amabilidad, escucha, generosidad, solidaridad, comprensión, perdón y reconciliación (cfr. Mt 5, 1-12; 25, 31-46)
  2. Libertad:Capacidad de tomar decisiones, fundada en la verdad, que iluminada por la fe, conduce al rechazo del pecado y a la apertura a la gracia, acogiendo plenamente las inspiraciones del Espíritu Santo (cfr. Jn 8, 31-36; Rm 6, 18-23)
  3. Oración:Encuentro del hombre con Dios en el que dialoga con Él, participa de sus dones y recibe la gracia para traducir en actos concretos de fe, esperanza y amor los acontecimientos cotidianos de la vida (cfr. RTOR 5; 2R V, 1 – 2)
  4. Pureza: Virtud que consiste en amar a Dios con alma y corazón limpio, y evitar en cuanto sea posible los pecados que cometemos. Se manifiesta en la transparencia nítida y plena de la huella de Dios en nosotros, reflejo de su belleza (cfr. Mt 5,8; CIC 2517-2519; 1R XXII, 26; Adm 16, 2; PNPF II, 4).
  5. Fraternidad:Experiencia cercana, cordial, cariñosa, delicada y alegre de unidad con el hermano, que sefundamenta en el amor a Cristo, por lo que nos reconocemos y sentimos hermanos e hijos de un mismo Padre, dispuestos a realizar fielmente la voluntad de Dios como misión común (cfr. CC 1984,16; CC 2008, 77).
  6. Minoridad: A ejemplo de Jesús, que siendo rico se hizo pobre, para que fuéramos colmados de la riqueza de Dios, Francisco nos invita a vivir en actitud de servicio y desprendimiento a fin de compartir con los demás los dones que de Dios hemos recibido (cfr. 1R, 8 y 9)
  7. Armonía con la naturaleza:Compromiso de promover el cuidado y defensa de la vida y la naturaleza, al estilo de San Francisco, amándola, respetándola y reconociendo, que toda la creación es obra de Dios y casa del ser humano (cfr. Sal 8; CIC, 337-344, Cánt)
  8. Paz: Como fruto del Espíritu Santo, consiste en establecer relaciones armónicas con Dios, las personas y los demás seres de manera respetuosa. Es vivir interiormente en una actitud cristiana para asimilar los dones de Dios y entregarnos a trabajar por el bien y la prosperidad de los demás, al modo de San Francisco quien fue un hombre e instrumento de paz (cfr. Lc 10, 5; CIC, 2304, 2305; 2R, 3-13)

Evangélicos: “Creados a imagen de Dios, según el modelo de su Hijo Divino por quien fuimos redimidos, y santificados por su Espíritu” (CC1984, 19), todos hemos sido llamados a la santidad en auténtica conversión personal a los valores evangélicos de amor, misericordia, perdón, justicia, paz, libertad, verdad, e intensa vida de oración, entre otros (cfr. Mt 5. 25, 31-46; PNPF VI, 15).

Marianos: La Bienaventurada Virgen María, patrona de la Congregación, en su advocación de la Inmaculada Concepción, es modelo de pureza, pobreza y obediencia a la voluntad del Padre, acogiendo y meditando su Palabra, y bajo su mirada maternal queremos vivir el ideal evangélico de comunión fraterna, cooperando con Ella en la salvación del mundo (cfr. CC1984, 14-15; CC2008,14 Y 15).

Franciscanos: San Francisco queriendo vivir el Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, lleva a cabo una intensa vida apostólica partiendo de la renuncia, la disponibilidad por el reino de Dios y el anuncio gratuito del mensaje de salvación (cfr. 2R 1, 1; RTOR 1).

El Padre Fundador, Fray José del Refugio Morales Córdova, OFM siendo fiel a la espiritualidad franciscana e inspirado por el Espíritu Santo, imprimió en la Congregación una forma concreta de vivir el Evangelio para que, conservando, sosteniendo y difundiendo los grandes valores de la vida consagrada, demos respuesta a las necesidades del pueblo de Dios, en la práctica de las obras de misericordia, y los valores franciscanos: fraternidad, minoridad, pobreza, alegría, paz, y armonía con la naturaleza (cfr. CC1984, 9; CC2008,9).